EL OTRO LADO DE LA MONEDA 

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CAFÉ MARRÓN 

Por Rafa Martínez Cristo

 

Este día se podrían escribir líneas y líneas, cuartillas tras cuartillas del tema político, de la histórica sesión del Congreso del estado que cerró con broche de oro para la causa PAN-PRD y para desgracia del PRI, partido que se cae a pedazos en Quintana Roo, producto de sus propios errores, de su altivez, de esa arrogancia que no le permitió ver más allá de su nariz.

Ni el más optimista de los políticos perredistas o panistas, ni el más pesimista de los priistas, hubiera pintado hace apenas cuatro meses un escenario como el que hoy vivimos en Quintana Roo.

Está claro que el triunfo de ayer ya no fue en las urnas. No, en las elecciones ya los habían derrotado aquel 5 de junio. Esta vez fue en el ámbito de la negociación, del convencimiento, de la operación política fina, y ahí también, el Revolucionario Institucional mordió el polvo.

En este sentido habrá que reconocer el trabajo realizado por aquel al que muchos denuestan, señalan y lo apuntan como un político con la pólvora quemada. A Miguel Ramón Martín Azueta, enlace Legislativo del Equipo de Transición de Carlos Joaquín, habrá que reconocerle, pues, este mérito, este resultado con el que demuestra que, en la política como en la vida, a veces uno está arriba y otras abajo, como en la rueda de la fortuna.

Así pues, Miguel Ramón se dio el gusto de dar la última puntilla a aquellos que le cerraron las puertas, que lo humillaron, que se burlaron hasta llevarlo a la quiebra. Hoy el ex alcalde de Solidaridad recibe una nueva oportunidad, y sale como torero con cola, rabo y cargado en hombros.

Y que los priistas no se digan sorprendidos ni traicionados. Ellos inventaron las reglas y hasta las trampas, crearon las traiciones y la compra de conciencias. Se jugó al juego que ellos quisieron y fueron derrotados en un estado que hasta hace poco se decía priista.

Ahí quedarán las torpezas, los maltratos, la prepotencia y los excesos, pero sobre todo, ahí quedarán los daños colaterales, como son los seis diputados y cuatro presidentes municipales del PRI que pasarán estos dos años en calidad de huérfanos, sin hogar, sin techo y sin dinero.

Quedarán casi sin voz ni voto. A ellos se les aplicará la misma dosis que su partido impuso a la oposición.

Quintana Roo empezará este mes a ver el otro lado de la moneda. Esperemos que sea para bien y se cumplan las expectativas del cambio que a muchos les sabe a miel y a otros, a hiel.

Como en la guerra, unos ganan y otros pierden, y los derrotados deben pagar el caos, el desastre…

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